Diciembre, 2009. Los compuestos extraídos de este árbol chileno y los nuevos
compuestos sintéticos que generen, serán de utilidad en el tratamiento
de patologías de alto impacto sanitario, tales como la diabetes y la
enfermedad reumática. Fuente: Universia
Después de dos años de trabajo en el
área de la respuesta inflamatoria de la célula, un grupo de
investigadores del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Facultad
de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile,
descubrió un nuevo blanco molecular, es decir, una molécula en la
membrana de la célula que, en condiciones patológicas, aumenta su
actividad. El hallazgo condujo a buscar una molécula que inhibiera esa
actividad, de modo de poder corregir la alteración. El resultado llegó,
como en muchos otros hitos científicos, en forma fortuita. El grupo de
profesores Juan Carlos Sáez, Victoria Velarde, Kurt Schalper y Mauricio
Boric trabajaba con distintas moléculas que pudieran actuar en ese
sentido cuando dieron con una molécula derivada del boldo que bloquea
la actividad inflamatoria y que, además, salva de morir a la célula.
Estudiaron sus efectos y hoy día ya tienen claro que se trata de un
bloqueador del nuevo blanco molecular que ayuda al problema.
Fue
un paso importante, porque prácticamente todas las enfermedades, en
diferente magnitud, son causadas o causan respuesta inflamatoria, la
que, en forma aguda, por lo general produce falla funcional orgánica o
ataca órganos específicos, y en forma tardía o crónica, es responsable
de consecuencias degenerativas de los tejidos.
El boldo, un
árbol nativo chileno, que crece en casi todo el territorio, presenta
propiedades anti-inflamatorias poco estudiadas. Gracias a un reciente
proyecto Fondef, el grupo de investigadores está evaluando estas
propiedades cuyo mecanismo de acción es diferente los utilizados por
los anti-inflamatorios que hoy se comercializan, como los corticoides y
los anti-inflamatorios no esteroidales. Estos tratamientos disponibles
previenen o reducen la respuesta inflamatoria con eficiencia parcial y
causan efectos adversos al utilizarse en forma crónica o prolongada en
enfermedades como la diabetes y la artritis reumatoídea.
Se
plantea estudiar la actividad anti-inflamatoria de los compuestos del
boldo en modelos animales y los mecanismos moleculares de estos
productos naturales. Esto, según el profesor Sáez, con el objetivo de
generar derivados sintéticos con mayor especificidad y potencia que los
productos naturales, lo que además evitaría la sobreexplotación del
árbol chileno. Por ello, dice, la idea es formular un producto natural
para ponerlo en el mercado lo antes posible, y al mismo tiempo generar
una molécula sintética que evite la dependencia de la natural, de
manera de producir el producto en grandes cantidades sin afectar un
solo árbol.
Claramente, indica el profesor Sáez, estos
productos no curarán la diabetes ni la enfermedad reumática, pero sí
prevendrán los efectos degenerativos de ellas, como son la
insuficiencia renal, la hipertensión, el pie diabético y la
degeneración de la retina, entre otros. En Chile alrededor de cinco
millones de personas podrían beneficiarse con los productos generados
por este proyecto, en el que también participan Härting S.A. y
Laboratorio Pasteur (Chile), en la producción industrial y
comercialización de los compuestos anti-inflamatorios que se
caractericen.
Infusiones de alta demanda
El
boldo (Peumus boldus Mol.) es un recurso forestal nativo y endémico,
que tiene un alto potencial en la obtención de productos medicinales.
Se encuentra desde Fray Jorge, en la IV Región, hasta Osorno, abarcando
una superficie aproximada de 135 mil hectáreas. Especie rústica, muy
ramificada y de denso follaje, crece en laderas de cerro asoleadas y
con poca humedad. Sus hojas verde oscuro brillantes y ásperas, son
explotadas por recolectores y yerbateros para luego entregarlas a
empresas procesadoras que las deshidratan y exportan, principalmente a
Argentina, Brasil, Paraguay, Perú y México, entre otros 26 países.
Edición: Universia / RR
Fuente: Pontificia Universidad Católica de Chile
|